
Dos personas se encuentran en una situación extraña… ella, alta de 1,72 diría, esbelta y de piel suave, él de pelo castaño obscuro y un poco más alto que ella, apoyado de espaldas contra la puerta, están de frente, y ella con el brazo extendido, la palma de su mano toca la puerta justo sobre su hombro y a lado de su cara. El lucha por no mirar su rostro, pareciera ser que le da cierto grado de vergüenza estar tan cerca de ella y baja constantemente su mirada, cierra sus ojos, ella irremediablemente está tan cerca de él como no imaginaba que podía estarlo y con cada movimiento su pecho llega a tocar el de él. En un momento el levanta la mirada y ella está tan cerca que pueden sentir su respiración, el calor de cada uno puede sentirse en sus mejillas que se ruborizan como si fuese una travesura de dos personas que juegan a no quererse. Ella inamovible, mantiene su mirada fija hacia adelante, y no se podría decir si es que de verdad lo mira o sólo está ahí inquebrantable. Él en un momento, ya sea por nerviosismo o es que la situación parece de verdad una aventura, esboza una sonrisa y de inmediato gira su cara hacia un lado y hacia abajo, para evitar que ella vea la mueca. En ese momento un movimiento hace que estén aún más cerca, pareciera que ambos contienen la respiración para evitar suspicacias… extrañamente se acercan cada vez mas… a tal punto que de no mediar por el movimiento de sus cabezas hacia un lado y otro, sus labios se juntarían, pero no… sus mejillas están casi pegadas y pareciera que sus mentones descansas sobre el hombro del otro. Hasta que la distancia nuevamente propicia sus caras frente a frente. En ese momento otro movimiento logra acercarlos aún mas y esta vez la puerta se abre… el corre su cuerpo hacia una lado y ella sale por el espacio que quedaba… el entra nuevamente, la puerta se cierra tras de sí y mira hacia abajo ruborizado… ella no voltea y camina como si nada la pudiese conmover, pero a tres pasos voltea su cabeza buscando la cara de aquel desconocido que por algunos minutos estuvo tan cerca de ella que pudo sentir su aroma y acosar sin querer en aquél vagón atestado de gente… ha sido otro viaje en metro, pero tal vez con una incomodidad diferente a la que vive todos los días….