Una niña de aproximadamente unos 6 años en una pieza con luz natural. Se veía triste y muy apenada, pero no tenía lágrimas en sus ojos, porque no quería llorar...
De pronto aparezco, y le digo "hola hija" (yo tengo cerca de 28 años). Ella se sorprende, corre y me abraza... yo me coloco de rodillas y la abrazo, veo la luz que entra por la ventana. Ella comienza a llorar, yo no quiero que llore, pero mi fuerza de voluntad disminuye... siento un nudo en la garganta y tambien pareciera que mis ojos van a explotar en llanto...
La abrazo fuerte... y le digo que hice todo lo posible por estar con ella, que crucé todos los lugares que se interpusieron entre ella y yo, tan solo para despedirme... ella lo sabe y tiene toda la fuerza para enfrentarlo, porque sabe que me tendrá siempre que necesite algo...
No quiero irme, pero debo hacerlo, mi tiempo se agota aquí y no quiero que ella me vea débil, tan solo vine a despedirme de ella para poder cuidarla para siempre y estar donde ella esté el tiempo que sea necesario. Nunca la dejaría sola, aún en estas circunstancias. Pero el dolor y la angustia crecen...
Tengo un nudo en la garganta y ella lo sabe, me abraza y me dice "papi todo estará bien"... Yo, la miro y trato de que todas mis fuerzas queden con ella... Es mi hija y no quiero que salga lastimada... La abrazo nuevamente y le digo que la amo mas que a todas las cosas que jamás he amado en este mundo, y que sin ella nada hubiera sido posible... "lo sé" me dice...
La miro por última vez y el nudo ya no me deja respirar... mis lágrimas bañan el piso... la abrazo y me paro... le grito que la amo... ella también me ama y eso nunca cambiará...
Ya no puedo respirar... mis manos se aprietan... mis lágrimas caen...
Ella sabía que yo estaba muerto, y que sólo había ido a despedirme de ella, de la forma en que se lo merecía... es una bella niña... soy un buen padre, pero debía partir...
Despierto en mi cama... miro el techo obscuro... toco mi cara y estoy llorando... mi otra mano sigue tensa en la sábana... me tapo, tengo frío...
La angustia es grande... pero ojalá llegara a tener una hija como ella...
La amo desde que la conocí esta noche...
E. Carvacho.
10-01-2009
